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08

marzo

Startup Nation: la historia del milagro económico de Israel

Recientemente he leído el libro “Start-up Nation”, el cual da respuesta a cómo un país de reciente creación, rodeado de enemigos, con poco más de 7 millones de habitantes sin recursos naturales y en constante guerra tenga una de las mejores industrias startupiles a nivel mundial.

En sus casi 300 páginas, además de darnos una lección de Historia Moderna sobre el Estado de Israel, nos muestra como a pesar de las adversidades han aprovechando su idiosincracia con unas políticas acertadas creando un cóctel perfecto para favorecer la innovación y la creación de startups. Unas lecciones llevadas a través de ejemplos concretos que pueden ser tomadas como casos de éxito tanto para cualquiera que desee emprender, como para políticos que apuesten por la generación de riqueza a través de startups. El libro nos va contando a través de ejemplos como a partir de las dificultades han llegado a crear el país con la mayor concentración de startups del mundo.

El resumen del libro se podría concentrar en una sola frase:

Si estos tipos lo han hecho, yo puedo hacerlo mucho mejor.

Porque, si en Israel lo han conseguido no es porque sean más altos, más guapos y más inteligentes, sino por la perseverancia y el trabajo obstinado a lo largo de muchos años de aquellos que sembraron los fuertes cimientos sobre los que se construye la innovación israelí.

Analicemos algunas de las claves que les ha llevado a este éxito.

El servicio militar obligatorio, para todos menos para los ortodoxos, genera una conexión entre diferentes personas que de otro modo no hubieran entrado en contacto. Al ser un país pequeño en población — poco más de 7 millones de habitantes — el número de grados de separación entre los ciudadanos no suelen ser muchos, por los que a la hora de llevar a cabo un negocio es más fácil conocer a alguien. Además, que la industria startupil está concentrada en pocos sitios entre los que no hay mucha distancia, en el caso de España se encuentra mayormente repartida entre Madrid y Barcelona separadas a más de 600 kilómetros sin que haya un sentimiento de pertenencia a una misma comunidad emprendedora. Por otro lado, el hecho que un joven de 24 años se haya enfrentado en el campo de batalla a decisiones de vida o muerte establece una diferencia fundamental con cualquier joven europeo que no ha tenido una experiencia parecida. Con esto no quiero decir que haya que volver a establecer el servicio militar, sino que este servicio les ha dado unas capacidades y responsabilidades que un joven que esté en etapa universitaria en España no tiene por regla general.

Muchos de los jóvenes israelíes después del servicio militar aprovechan para viajar. Decía Neruda que quién no viaja muere lentamente, que en el caso de Israel al estar rodeados de países con los que están en continuas guerras (1948 guerra árabe-israelí, 1965 crisis del Canal de Suez, 1967 guerra de los Seis días, 1973 guerra de Yom Kipur, 1982 guerra del Líbano, posteriormente las diferentes intifadas — la primera de 1987 a 1993, la segunda entre 200–2005, y se habla de una tercera que comenzaría en el 2015) a los que no pueden viajar, ya que algunos de estos países si quiera reconocen a Israel como país,y probablemente debido a ese sentimiento de libertad que se experimenta al viajar, viajan.

Además del servicio militar, y el viajar Israel, es un país que ha crecido gracias a la inmigración, con lo que siempre ha tenido una política de puertas abiertas para poder adquirir valor y conocimiento — tirar muros frente a levantarlos — , el cual lo han plasmado en la creación de Universidades que destacan por su excelencia. Esto unido a la cultura israelí de la perseverancia, da un caldo de cultivo excelente, pero no sólo, ya que sin las políticas que incentivaran la industria estartapil (palabra inventada y que de vez en cuando uso) nunca hubiera sido posible el milagro económico de Israel.

¿Y cuáles son las políticas llevadas a cabo? El principal y el más conocido es el programa Yozma. El programa Yozma empieza con la creación de incubadoras (espacios de trabajo) que proveen capital, apoyo en las gestiones e infraestructuras. ¿Cuántos centros de emprendimiento y viveros de empresas en España sólo aportan infraestructuras? La mayoría, algunos también ayudan en las gestiones y me atrevería a decir que casi ninguno aporta capital. La otra pata importante del programa Yozma es la co-inversión en la creación de fondos de capital riesgo por parte del gobierno, al cual el Estado aportaba el 40% y no sólo estaba restringido a inversores nacionales. El éxito que ha tenido el programa Yozma, se tradujo en que en 5 años el gobierno israelí no sólo recupero la inversión (junto a la creación de puestos de trabajo, impuestos, …) sino que obtuvo un retorno de más del 50%.

En resumen, “si estos tipos lo han hecho (Israel), nosotros podemos hacerlo mucho mejor”.

Fdo. Chema Larrea (@chemalarrea)

- Mar Saavedra, ,

1 Comentario

  • Anibal Responder

    22/03/2017 at 17:47

    Qué podamos hacerlo no lo dudo, que mucho mejor ya es otro cantar. No hay condiciones políticas ni, sobre todo, sociales en este país que apoyen de verdad el emprendimiento. En lo político no hay visión de largo plazo; en los social, ganar dinero sigue siendo objeto de escarnio (en Israel no) y el fracaso se paga, no se aprende de él. Con lo cual, salvo tres aventurados (no la mayoría del país) quién se va a atrever de verdad

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